El Partido de Libertad Socialista y las Mujeres Radicales denuncian la tendencia ultraderechista de la Escuela Obrera y Campesina y las Mujeres Radicales de El Salvador

El Partido de Libertad Socialista y las Mujeres Radicales no les brindarán apoyo de ninguna clase a la Escuela Obrera y Campesina ni a las Mujeres Radicales porque los líderes de dichos grupos han comenzado repentinamente a difundir propaganda antisemítica y fascista. Nos unimos a otros izquierdistas para hacer un llamado para que desistan de continuar esa tendencia destructiva.

La primera vez que supimos de este extraño giro fue el ejemplar de julio del 2008 de La Voz, la publicación en línea de la escuela. Estaba llena de disparates que culpaban a una siniestra conspiración judía por los problemas económicos de El Salvador, América Latina y el resto del mundo.

Para respaldar sus argumentos, los editores de La Voz, Salvador Duarte y Marta Consuelo Hernández, incluyeron largas citas de un notorio, antiguo y desacreditado folleto, Protocolos de los Ancianos de Zion. Ellos proclamaban la legitimidad del nacionalsocialismo de Hitler; repetían las mentiras nazis de que la Revolución rusa fue financiada por judíos para los judíos y denunciaban a Trotsky, líder de dicha revolución y fundador de nuestra tendencia política, debido a su herencia judía. Hubo artículos similares en el ejemplar de agosto.

Inmediatamente les avisamos a los líderes de la escuela y a las Mujeres Radicales que nos oponíamos a dicha ideología nazi y que íbamos a suspender nuestro apoyo. Duarte respondió con una carta pasmosa en la cual argüía que “los trotskistas no son leninistas, dado que el primero era judío, y el otro no lo era”. Mostrando su aprobación, Duarte citó a Hitler que dijo que, “es claro que el mundo actual está en camino hacia una gran revolución, y todo se reduce a la cuestión de si dará como resultado el beneficio a la humanidad o la ventaja del judío errante”.

Después de oponerse a que Israel arme a dictadores y a la persecución zionista de los palestinos, Duarte pasó a atacar a todos los judíos. “Cuando mencionamos el zionismo, nos referimos al poder económico de la banca, la industria, el transporte, las comunicaciones y al complejo militar-industrial (el Pentágono), es decir, al poder económico global que ostenta el gran capital, del cual el 80% se encuentra en manos judías”.

Nada de tolerancia para el fascismo y el antisemitismo
La peligrosa retórica de la escuela va en contra de todo lo que defienden el FSP y las Mujeres Radicales. Estamos orgullosos de que Clara Fraser, fundadora de las Mujeres Radicales y del partido, fuera una radical judía reconocida por su oposición a la ocupación israelita de Palestina. Henry Noble, el actual Secretario Nacional del partido en EEUU, también es judío. Ellos y otros camaradas judíos de la clase trabajadora que pertenecen a nuestras organizaciones han estado en la vanguardia contra los nazis, los supremacistas blancos y los crímenes del zionismo contra los palestinos.

Ciertamente, nuestras organizaciones han luchado contra los fascistas durante los más de 40 años de nuestra existencia. Ayudamos a fundar el Frente Unido contra el Fascismo, el cual estimuló una oposición pública general contra las Naciones Arias, la Resistencia Aria Blanca y otros neo-nazis de EEUU durante las décadas de los 80 y 90. Nuestros miembros también se enfrentan regularmente a los Milicianos (Minutemen) derechistas y anti-inmigrantes y grupos similares con piquetes. Y eso es exactamente lo que deben hacer pues nuestras organizaciones se componen exactamente de la gente más afectada por el nazismo – las mujeres trabajadoras, los inmigrantes, los gays, la gente de color y los judíos.

Alarmante giro desde el sindicalismo militante hacia el fascismo
Estamos muy seguros de que Duarte, antiguo líder laboral, y Hernández no tenían tendencia al nazismo cuando los conocimos por primera vez y colaboramos con ellos. Se presentaron como críticos anticapitalistas y honestos de la política socialdemócrata del FMLN. Estábamos agradecidos por su reconocimiento de la vital importancia de las mujeres y de la clase trabajadora de EEUU para la revolución mundial. Con gusto los apoyamos en su esfuerzo de reconstruir la conciencia revolucionaria de la clase trabajadora salvadoreña, la cual había sido destruida por la guerra civil.

En ocasiones hicieron comentarios antisemíticos en nuestra presencia, los cuales nosotros cuestionamos. Nos esforzamos por hacer hincapié en dichos comentarios tanto en persona como por carta. El número de octubre-noviembre del 2007 del periódico Freedom Socialist incluyó el artículo “La persistente plaga del antisemitismo: de dónde proviene y cómo erradicarla” tanto en inglés como en español para hacer hincapié en nuestra perspectiva. Pensamos que surtió efecto pero esto era difícil de indagar a distancia. Es claro que nos mintieron acerca de su cambiante ideología hasta que la publicaron en La Voz.

La transformación que han sufrido Duarte y Hernández desde sostener una perspectiva radical a defender el fascismo tiene sus precedentes. Desgraciadamente, la historia contiene otros vergonzosos ejemplos de personas que abandonaron el movimiento revolucionario y adoptaron ideologías oligárquicas debido a la desmoralización, el temor o el oportunismo.

Por ejemplo, James Burnham abandonó el Partido Socialista de Trabajadores cuando el gobierno estimulaba el fervor patriótico para entrar en la Segunda Guerra Mundial. Abandonó la política revolucionaria y eventualmente llegó a ser empleado de la CIA, denunciando al socialismo y a la Revolución rusa a la vez que adoptaba teorías nacionalistas y antisemíticas.

Otro antiguo radical estadounidense, Lyndon LaRouche, lanzó un movimiento de derecha contra las mujeres y los judíos en los años 70. Lean el Red Banner Reader Lyndon LaRouche: el fascismo remodelado para el nuevo milenio, publicado por Red Letter Press.

El Partido Comunista Estalinista de la URSS es un ejemplo más. Cuando se desplomó la Unión Soviética, un grupo de burócratas privilegiados del CP fundó nuevas organizaciones que proclamaban que la judería internacional había minado al país. Al final, se alinearon con grupos fascistas para formar la Alianza Roja Marrón.

¡Abajo el nazismo! ¡Por la revolución socialista feminista!
Los líderes de la Escuela Obrera y Campesina y las Mujeres Radicales han renunciado a construir un movimiento revolucionario tomando la demencial decisión de que el yugo imperialista en América Latina proviene de un complot judío internacional y no del capitalismo. El resultado de sus actos es que engañaron a los trabajadores salvadoreños e hicieron chivos expiatorios a los judíos salvadoreños, los cuales son una porción ínfima de la población.

Las Mujeres Radicales y el Partido de Libertad Socialista condenamos estas actividades e invitamos a que otros denuncien este desplome hacia el nazismo. El mejor antídoto para esta traición es construir un partido revolucionario y un movimiento realmente socialista feminista en El Salvador y en todas partes. Como León Trotsky escribió en 1930, el programa de esperanza revolucionaria se debe contraponer al programa fascista de desesperación contrarrevolucionaria.